sábado, 24 de julio de 2010
Endlich Wind! Por fin viento!
En español más abajo!
Viel haben wir schon von ihm gehört, dem berühmten Meltemi. Denn im Juli und August ist in der Ägäis Starkwind angesagt. Volles Rohr. Aber schliesslich, dachten wir, waren wir auch schon in Bonifacio, Cap Corse und natürlich im Löwengolf segeln. Also, das wird dann schon irgendwie hinkommen.
Nach einem Landgang nach Athen, einem Besuch unserer Freunde Minas und Tzano und dem letzten Arbeitsaufenthalt von Hans in Zürich starten wir Richtung Kykladen. Mit von der Partie sind nun auch Susanne und Jürgen, los novios.
Die ersten Stunden sind enttäuschend. Ein lausiges Gesäusel. Wir motoren. Ägäis im Juli? Doch dann, kurz vor unserem ersten Ankerplatz, die Bucht Suonion, frischt der Wind auf. Offenbar ist die wohlstimmende Wirkung des über der Bucht trohnenden Tempels (444 v.Chr. - Posseidon gewidmet) nach wie vor ungebremst. Doch der Anker hält, es rüttelt und schüttelt die ganze Nacht, und am nächsten Morgen fahren wir mit Böen um 8 Beaufort hinaus, Richtung Kea. Sturmfock, 2. und teilweise 3. Reff. Wir sausen in 3 Stunden mit 7 Knoten hart am Wind zur ersten Insel der Kykladen.
In Kea gibt’s zwar keinen iKea, aber dafür eine wunderbare ruhige Bucht. Das gefällt uns fast noch besser als schwedische Möbel. Wir schlafen bestens und tags darauf geht’s dann wiederum rassig vor dem Wind Richtung Kythnos. Unsere Tuvalu bewährt sich bestens, kratzt mehrmals hart an der 8 Knoten – Grenze.
Die Bucht Kolona auf Kythnos ist nicht nur landschaftlich wunderschön. Denn von was träumt der harte Seemann im Sturm am meisten? Richtig: ein warmes Bad. Eine warme Quelle beschert uns dies direkt am Strand. Göttlich liegen wir zu viert in der Badewanne. Auf der anderen Inselseite hatte schon Otto I. von Bayern - seines Zeichens ab 1832 erster König von Griechenland, geisteskrank und schwermütig - demselben Vergnügen gefrönt. Unser Geisteszustand bleibt trotz Bad stabil.
Von Kythnos geht’s dann weiter nach Syros. Eine wiederum sportliche Fahrt bringt uns schnell in die schützende Bucht von Phoinikos. Wir legen am Steg an, denn effektiv bläst es am nächsten Tag noch eine Spur stärker. Mit satten 39 Knoten Wind – knapp 9 Beaufort – rüttelt der ausgewachsene Meltemi an unseren Festmacherleinen. Endlich etwas Wind....
-------------------------------------------
Mucho se ha hablado del famoso Meltemi. Ya que en julio y agosto es el viento fuerte del Egeo. A toda pastilla. Pero pensamos que ya hemos navegado en Bonifacio, en el Cap Corse y en el golfo de León. Así pues, ¿para que preocuparse?
Después de un día de visitas en Atenas, un fin de semana en el barco con nuestros amigos griegos Minas y Tzano y la última estancia de trabajo de Hans en Zurich, arrancamos hacia las Ciclades. A bordo están también Susanne y Jürgen, los novios.
Las primeras horas son decepcionantes. Un viento miserable. ¡Hay que poner el motor!. ¿El Egeo en julio? Sin embargo, poco antes de llegar a la bahía Suonion, refresca el viento. Parece que el templo que se encuentra en las colinas de la cala (444 a.c. - dedicado a Poseidón) todavía hace su función. Pero nuestra ancla aguanta sin problemas toda la noche. Por la mañana salimos con ráfagas a las 8 Beaufort, en dirección a la isla de Kea. Tormentín, 2º y parcialmente el 3º rizo en el mayor. Corremos en 3 horas, ciñendo con 7 nudos hacia la primera isla de las Ciclades.
En Kea no hay ningún iKea, sin embargo una bahía tranquila y bonita. Eso nos gusta casi todavía mas que los muebles suecos. Dormimos profundamente y al día siguiente salimos de nuevo con viento de popa hacia la isla Kythnos. El Tuvalu aguanta maravillosamente, rascamos repetidamente los 8 nudos de velocidad.
La cala Kolona en Kythnos no es solamente famoso por su paisaje. ¿Con que más sueña el marinero durante la tormenta? Correcto: un baño caliente. Una fuente cálida nos regala eso directamente en la playa. Divinamente los cuatro nos metemos a la bañera. Al otro otra lado de isla y hace unos cuantos años Otto I. de Bavaria (a partir de 1832 primer rey de Grecia, desgraciadamente enfermo mental y melancólico) disfrutaba con lo mismo. Nuestro estado mental queda estable a pesar del baño.
De Kythnos navegamos a Syros. Otro viaje deportivo nos lleva rápido a la bahía bien protegida de Phoinikos. Amarramos en el dique del pequeño puerto, ya que efectivamente el día siguiente sopla aun más fuerte. Rachas de 39 nudo viento – casi 9 Beaufort – un Meltemi a toda regla hacen vibrar nuestros amarres. Por fin un poco de viento. ...
Viel haben wir schon von ihm gehört, dem berühmten Meltemi. Denn im Juli und August ist in der Ägäis Starkwind angesagt. Volles Rohr. Aber schliesslich, dachten wir, waren wir auch schon in Bonifacio, Cap Corse und natürlich im Löwengolf segeln. Also, das wird dann schon irgendwie hinkommen.
Nach einem Landgang nach Athen, einem Besuch unserer Freunde Minas und Tzano und dem letzten Arbeitsaufenthalt von Hans in Zürich starten wir Richtung Kykladen. Mit von der Partie sind nun auch Susanne und Jürgen, los novios.
Die ersten Stunden sind enttäuschend. Ein lausiges Gesäusel. Wir motoren. Ägäis im Juli? Doch dann, kurz vor unserem ersten Ankerplatz, die Bucht Suonion, frischt der Wind auf. Offenbar ist die wohlstimmende Wirkung des über der Bucht trohnenden Tempels (444 v.Chr. - Posseidon gewidmet) nach wie vor ungebremst. Doch der Anker hält, es rüttelt und schüttelt die ganze Nacht, und am nächsten Morgen fahren wir mit Böen um 8 Beaufort hinaus, Richtung Kea. Sturmfock, 2. und teilweise 3. Reff. Wir sausen in 3 Stunden mit 7 Knoten hart am Wind zur ersten Insel der Kykladen.
In Kea gibt’s zwar keinen iKea, aber dafür eine wunderbare ruhige Bucht. Das gefällt uns fast noch besser als schwedische Möbel. Wir schlafen bestens und tags darauf geht’s dann wiederum rassig vor dem Wind Richtung Kythnos. Unsere Tuvalu bewährt sich bestens, kratzt mehrmals hart an der 8 Knoten – Grenze.
Die Bucht Kolona auf Kythnos ist nicht nur landschaftlich wunderschön. Denn von was träumt der harte Seemann im Sturm am meisten? Richtig: ein warmes Bad. Eine warme Quelle beschert uns dies direkt am Strand. Göttlich liegen wir zu viert in der Badewanne. Auf der anderen Inselseite hatte schon Otto I. von Bayern - seines Zeichens ab 1832 erster König von Griechenland, geisteskrank und schwermütig - demselben Vergnügen gefrönt. Unser Geisteszustand bleibt trotz Bad stabil.
Von Kythnos geht’s dann weiter nach Syros. Eine wiederum sportliche Fahrt bringt uns schnell in die schützende Bucht von Phoinikos. Wir legen am Steg an, denn effektiv bläst es am nächsten Tag noch eine Spur stärker. Mit satten 39 Knoten Wind – knapp 9 Beaufort – rüttelt der ausgewachsene Meltemi an unseren Festmacherleinen. Endlich etwas Wind....
-------------------------------------------
Mucho se ha hablado del famoso Meltemi. Ya que en julio y agosto es el viento fuerte del Egeo. A toda pastilla. Pero pensamos que ya hemos navegado en Bonifacio, en el Cap Corse y en el golfo de León. Así pues, ¿para que preocuparse?
Después de un día de visitas en Atenas, un fin de semana en el barco con nuestros amigos griegos Minas y Tzano y la última estancia de trabajo de Hans en Zurich, arrancamos hacia las Ciclades. A bordo están también Susanne y Jürgen, los novios.
Las primeras horas son decepcionantes. Un viento miserable. ¡Hay que poner el motor!. ¿El Egeo en julio? Sin embargo, poco antes de llegar a la bahía Suonion, refresca el viento. Parece que el templo que se encuentra en las colinas de la cala (444 a.c. - dedicado a Poseidón) todavía hace su función. Pero nuestra ancla aguanta sin problemas toda la noche. Por la mañana salimos con ráfagas a las 8 Beaufort, en dirección a la isla de Kea. Tormentín, 2º y parcialmente el 3º rizo en el mayor. Corremos en 3 horas, ciñendo con 7 nudos hacia la primera isla de las Ciclades.
En Kea no hay ningún iKea, sin embargo una bahía tranquila y bonita. Eso nos gusta casi todavía mas que los muebles suecos. Dormimos profundamente y al día siguiente salimos de nuevo con viento de popa hacia la isla Kythnos. El Tuvalu aguanta maravillosamente, rascamos repetidamente los 8 nudos de velocidad.
La cala Kolona en Kythnos no es solamente famoso por su paisaje. ¿Con que más sueña el marinero durante la tormenta? Correcto: un baño caliente. Una fuente cálida nos regala eso directamente en la playa. Divinamente los cuatro nos metemos a la bañera. Al otro otra lado de isla y hace unos cuantos años Otto I. de Bavaria (a partir de 1832 primer rey de Grecia, desgraciadamente enfermo mental y melancólico) disfrutaba con lo mismo. Nuestro estado mental queda estable a pesar del baño.
De Kythnos navegamos a Syros. Otro viaje deportivo nos lleva rápido a la bahía bien protegida de Phoinikos. Amarramos en el dique del pequeño puerto, ya que efectivamente el día siguiente sopla aun más fuerte. Rachas de 39 nudo viento – casi 9 Beaufort – un Meltemi a toda regla hacen vibrar nuestros amarres. Por fin un poco de viento. ...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




















¿Que tal pareja? Se ve que estáis sufriendo un montón. Aquí estamos preparando al Ixeia. Mi padre nos lo devolvió con una pelota de la linea de pesca en la hélice. Por suerte Jorge me regaló una bombona de buceo para mi cumpleaños. Que romanticismo. Nos vamos a Cerdeña, también Marcos. A seguir pasándolo bien. Besos Cecilia
ResponderEliminar